Yo creo que, en general, a todas las personas nos gusta saber y aprender porque los seres humanos somos innatamente curiosos; la evolución de la tecnología a lo largo de los siglos me parece que así lo ha demostrado.
El problema es que para conseguir ese objetivo, como dice mi abuela, "hay que sudar la gota gorda"; es decir, hay que someterse a grandes dosis de esfuerzo y de trabajo y, que yo sepa, no nos suelen gustar demasiado dichas disciplinas y, menos, a nuestra edad, porque lo que más nos llama la atención es salir con los amigos y divertirnos. Pongo un ejemplo: ahora comienza la primavera, las horas de luz del día aumentan y también la temperatura, por lo que nos apetece mucho más salir a la calle, estar en los parques y que nos dé el sól. Pero, curiosamente, en esos días hay un montón de exámenes y yo me siento enjaulado, como si mi mente tuviese que sujetar los instintos de la madre naturaleza, y eso me resulta un poco duro.
Pero a pesar del esfuerzo que haya que hacer para alcanzarlo, creo que todo el conocimiento y el estudio es, en sí mismo, llamativo. El problema es que, para ver su utilidad, necisito ver su encanto y, para ello, necesito estar motivado y que el asunto me divierta y, en esto, creo que el nuestro sistema educativo tiene que mejorar porque, actualmente, las clases son bastante teóricas, a veces aburridas, los conocimientos se dan demasido rápido, sin tiempo para asimilarlos, como si esto fuese una carrera de obstáculos y de gran competición donde lo único que importa es llegar el primero y no que la carrera sea productiva. Creo que aprender es un proceso lento, creativo, donde lo que más importa es el gusto por hacelo bien. Además, creo que a los profesores, más que a nadie, les tiene que gustar el trabajo que hacen y estar preparados para enseñar, algo que se nota mucho cuando dan las clases, pero para eso ellos se tienen que sentir valoralos y apoyados, teniéndolos en cuenta cuando se hagan las leyes de educación y permitióndoles hacer bien su trabajo , cosa que no creo que ocurra actualmente en nuestro país (somos uno de los países europeos con más fracaso escolar, !por algo será!).
sábado, 22 de marzo de 2014
sábado, 8 de marzo de 2014
¿Alma?, pues va a ser que no.
Desde los inicios del pensamiento humano la filosofía ha tratado de desentrañar la esencia del ser y, como no, la esencia del ser humano, su finalidad última en este mundo como forma de justificar que la propia existencia tiene sentido y, asi, superar el miedo a la muerte.
Desde el punto de vista anterior, el pensamiento filosófico ha mostrado diversas formas de definir al hombre, tratando de aclarar la relación que existe entre los procesos físicos y los mentales, existiendo una gran diferencia entre autores como Platón, Aristóteles o Descartes que defienden el dualismo antropológico, que distingue el cuerpo físico del alma espiritual o mente, y los autores que defienden el monismo, que considera al ser humano como una unidad, bien concibiendo que no existe nada espiritual y que todo lo que existe es físico (materialismo) o bien concibiendo que la mente humana es un producto nuevo y distinto que surge a partir del cerebro (emergentismo).
Pero las teorías anteriores siguen sin aclararnos la eterna pregunta, esa duda existencial e inquietante que deriva de saber si sólo somos cuerpo y mente o solo una de las dos cosas, y que los humanos nunca hemos dejado de hacernos: ¿existe vida detrás de la muerte?. En mi opinión, sólo somos seres materiales y físicos, y los procesos mentales son reflejo de la capacidad y del desarrollo biológico de nuestro cerebro, y como tal ente físico, tenemos fecha de caducidad, sin ninguna trascendencia nada más que empezar a vivir y dejar de hacerlo cuando la madre naturaleza lo indique. Ya llevamos muchos siglos dándole vuelta a la misma historia; de haber algo en el más allá creo que ya se hubiese descubierto.
Desde el punto de vista anterior, el pensamiento filosófico ha mostrado diversas formas de definir al hombre, tratando de aclarar la relación que existe entre los procesos físicos y los mentales, existiendo una gran diferencia entre autores como Platón, Aristóteles o Descartes que defienden el dualismo antropológico, que distingue el cuerpo físico del alma espiritual o mente, y los autores que defienden el monismo, que considera al ser humano como una unidad, bien concibiendo que no existe nada espiritual y que todo lo que existe es físico (materialismo) o bien concibiendo que la mente humana es un producto nuevo y distinto que surge a partir del cerebro (emergentismo).
Pero las teorías anteriores siguen sin aclararnos la eterna pregunta, esa duda existencial e inquietante que deriva de saber si sólo somos cuerpo y mente o solo una de las dos cosas, y que los humanos nunca hemos dejado de hacernos: ¿existe vida detrás de la muerte?. En mi opinión, sólo somos seres materiales y físicos, y los procesos mentales son reflejo de la capacidad y del desarrollo biológico de nuestro cerebro, y como tal ente físico, tenemos fecha de caducidad, sin ninguna trascendencia nada más que empezar a vivir y dejar de hacerlo cuando la madre naturaleza lo indique. Ya llevamos muchos siglos dándole vuelta a la misma historia; de haber algo en el más allá creo que ya se hubiese descubierto.
domingo, 9 de febrero de 2014
UNA CLASE TENIENDO EN CUENTA LA MEMORIA, EL APRENDIZAJE Y LA INTELIGENCIA
Cuando los profesores imparten sus clases en el instituto, los alumnos recibimos datos y explicaciones (estímulos), de tal forma que nuestra memoria pasa de un estado de no tener un dato a otro de poseerlo. Así, podemos decir que aprender es guardar algo en la memoria para recordarlo cuando es necesario y que, la memoria, es la muestra de que ha ocurrido el aprendizaje. Pero esta idea de memoria no el algo innato, es decir, algo que se haga sin esfuerzo. La información entra por los sentidos, eso sí, si le prestamos atención; y la atención se presta si tenemos interés y motivación ante lo que estamos leyendo, viendo o escuchando. De ahí que la forma en que los profesores dan clase, exponiendo los contenidos de forma novedosa, apoyandose en documentales, poniendo ejemplos, no haciendo las clases demasiado teóricas, favoreciendo la participación de los alumnos, etc..., influye de manera determinante en la actitud que un alumno pueda tener ante una asignatura y en cómo guarda los datos a corto plazo en su memoria.
Otro elemento muy importante que afecta al aprendizaje es la inteligencia, entendida como una capacidad para entender, asimilar y utilizar información adecuadamente, relacionada con la capacidad de recibir información (percepción) y la capacidad de almacenarla (memoria), de ahí que sea muy importante el trabajo de las asignaturas realizando, por ejemplo, lecturas en casa de los contenidos que se han dado en clase, practicando con ejercicios que después se corrigen en clase y que reforzarán nuestros conocimientos a largo plazo, presentando trabajos que hagan que unos contenidos se relacionen con otros, etc. Este trabajo será el que, cada vez, nos haga más resistentes al estudio, más capaces e inteligentes, favoreciendo el desarrollo del cerebro, igual que el ejercio físico favorece el desarrollo de los músculos, aumentando la resistencia del cuerpo.
viernes, 29 de noviembre de 2013
¿EL TIPO DE PENSAMIENTO INFLUYE EN LA FELICIDAD?
El hombre, a lo largo de toda la historia y desde que nace hasta que muere, ha buscado dar una explicación al origen del mundo al que pertenece con objeto de ordenar y clasificar la realidad para hacerla más comprensible y, también, con el fin de superar el miedo al caos y a la muerte. Esta explicación ha sido de dos tipos, mítica o racional.
Desde el punto de vista mítico, son ciertos personajes divinizados (hechiceros, brujos, adivinos, dioses) los que, con sus acciones, dan respuesta a los acontecimientos del cosmos, de la naturaleza o del mundo humano y, desde ese punto de vista, la realidad parece algo imprevisible e imposible de comprender, y sólo cabe adorar a los dioses y hacerles ofrendas para mantenerlos a bien con los humanos, siempre temerosos de su poder.
Desde el punto de vista racional o filosófico, se intenta explicar la realidad mediante los argumentos y la demostración, de tal forma que la realidad ya no es algo imprevisible, sujeto a la voluntad cambiante de las divinidades, sino algo ordenado que sigue unas leyes (ley de la gravedad). De esta forma la realidad se puede ordenar, es previsible y se puede conocer.
De los dos tipos de pensamientos descritos anteriormente, creo que es el racional, basado en la observación de la realidad y en el conocimiento de las leyes de la naturaleza, el que nos ayuda a ser más felices porque nos permite conocer el mundo de una forma más sencilla y sin el temor a los dioses, aunque, eso sí, no nos permita inventarnos un mundo idílico, más allá de la muerte, que nos salve de nuestro miedo a ser nada más que cenizas.
¿POR QUÉ ESTUDIO?
Estudio porque a mi edad no sé que otra cosa se puede hacer si no formarme para el futuro.
Cuando nuestros abuelos y bisabuelos tenían siete u ocho años ayudaban a sus padres en las labores del campo, en los negocios familiares, etc., pero eso ha cambiado porque nuestros padres tienen otros tipos de trabajos que no son como los oficios que, hace años, pasaban de padres a hijos. También ha mejorado la calidad de vida y, como consecuencia, ya no es necesario que empecemos a trabajar tan jóvenes, por lo que se ha alargado el tiempo de la educación obligatoria. En la época de nuestros padres la enseñanza básica obligatoria era hasta los catorce años y, ahora, es hasta los dieciséis.
Entre mi formación considero que está el obtener el título de bachillerato para poder acceder a otro tipo de estudios superiores, para poder tener un trabajo en el futuro y, así, mi propia vida.
Pero no sólo estudio para poder tener un trabajo, sino también porque el estudio me proporciona conocimientos para poder entenderme mejor con personas diferentes y entender mejor el mundo que me rodea. Los recortes que está haciendo este gobierno en la educación pública me están haciendo comprender por qué tengo que esforzarme en estudiar, porque no sólo son recortes económicos, son recortes de pensamiento. Estos señores no quieren que los hijos de los trabajadores tengamos demasiados estudios porque así nos manipulan mejor y nos imponen "la filosofía de aguantar", mientras sus hijos van a las mejores universidades y se preparan para formar la élite que, en el futuro, seguirá teniendo el poder. A estas personas nos les interesa la educación pública porque su ideología y sus intereses van en contra de la igualdad de oportunidades y del reparto de la riqueza. Por ello, también quiero estudiar, para que no me manipulen y ser más libre.
A ESTE PASO CONSEGUIRÁN UNA "V DE VENDETTA".
LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA
Siempre me he preguntado por qué hacen tanto ruido los medios de comunicación cuando a alguien se le ocurre hablar del tema de la independencia de Cataluña o del País Vasco. A lo largo de la historia de los imperios y de las naciones, las fronteras han sufrido muchos cambios tendiendo, unas veces, a la unificación y, otras, a la disgregación.
La estructura territorial actual del Estado español está reconocida en la Constitución de 1978 y fue el resultado del reconocimiento de las diferencias de cultura, lengua, costumbres, etc., existentes en algunas zonas del país (País Vasco, Cataluña y Galicia), como consecuencia de la historia pasada de la Península Ibérica, sobre todo de la formación de los primeros reinos peninsulares que tuvo lugar después del desmembramiento del Imperio Romano, cuando en las zonas montañosas de la Cordillera Cantábrica se refugió una población insumisa a la conquista musulmana (reino de Asturias, reino de León, reino de Castilla y Marca Hispánica en los Pirineos). Pero el reconocimiento de las diferencias territoriales en nuestra Constitución también fue el resultado del diálogo entre los políticos que realizaron ese proceso. Por ello, no me gustan las posturas radicales que quieren callar las diferencias y el derecho de alguien a decidir lo que le conviene.
De todas formas, creo que el ruido independentista en Cataluña, en el inicio, más tenía que ver con una casta poderosa a la que le convenía atizar la discordia para tapar los recortes que con el deseo real de los catalanes. Pero como dice el refrán, "de tanto ir el cántaro a la fuente, al final se rompe", y con la crisis y el airear tanto las supuestas diferencias entre catalanes y españoles en los medios de comunicación, al final todos nos sentiremos incómodos y no sería raro que los catalanes dijesen "adiós" a España y, si eso ocurriese, espero que se haga de forma civilizada. De hecho, en las últimas encuestas realizadas, es un partido independentista el que gana votos en Cataluña y deberíamos preguntarnos "¿por qué?; tal vez porque la gente, como está harta de tanta mentira, se radicaliza en un intento de decir "¡basta ya!, aunque eso suponga que nos dividan y nos venzan.
domingo, 9 de junio de 2013
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